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20:07h. Domingo, 20 de Agosto de 2017

ÁFRICA EN LA MIRADA DE UN COOPERANTE

Kenia, tierra de sensaciones perpetuas

Hablar de África es hablar de palabras mayores, y daría para hojas y hojas. 

De todos los lugares que he visitado, es el más diferente y genuino de todos, aunque dentro del paquete se incluyan enormes desigualdades y contrastes.

Kenia (24 julio-11 agosto 2005) 037

Lo primero que llama la atención al aterrizar en el aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi es una obviedad. Tú eres diferente, eres blanco, un “musungu” como dicen ellos. Y si encima es de noche, como fue mi caso la primera vez que pisé aquellas tierras, te das cuenta de que “reluces” en la oscuridad, mientras que de la población local destacan ojos y dientes blanquísimos.

La seguridad también es un factor importante. Sorprende al principio ver a soldados armados, incluso en los hoteles, pero en un país en vías de desarrollo cuya principal fuente de ingresos es el turismo, no se la quieren jugar.

Una vez ambientado, hay que acostumbrarse a las diferencias con respecto a Occidente, con ejemplos como el caos de tráfico por las calles de la capital, donde se mezclan personas, vehículos, destacando las famosas furgonetas-taxi o “matatus”, y animales, todos juntos, sin saber quién tiene la prioridad de paso; ver a gente andando por las cunetas de todas las carreteras, unas medio asfaltadas y otras, muchas aún, de tierra (de ahí el elevado número de corredores keniatas); talleres mecánicos con el foso cavado en la tierra para mirar los bajos de los reutilizados vehículos, o esperar a que un camión pare en plena “autopista” transafricana para que su conductor baje a comprar una mazorca de maíz en uno de los incontables puestos ambulantes que existen.

 

viaje a Kenya 15-19 febrero 2007 037

La mayoría de visitantes acuden a Kenia atraídos por los safaris en los numerosos parques nacionales y reservas naturales (destacando el Masai Mara, continuación del Serengueti, de 1.510 km2 de extensión, donde puedes encontrar en sabanas interminables toda la fauna africana en libertad, salpicada de acacias, junto a poblados Masai que puedes visitar previa “donación” para conocer su vida y degustar, si no eres escrupuloso, una calabaza rellena de sangre de vaca y leche que con suerte habrán recolectado directamente de la vena del animal delante de ti tras su baile ritual de bienvenida), los cuales son, sencillamente espectaculares, si bien al haberse incrementado tanto el número de turistas, en algunas ocasiones, al ver un grupo de furgonetas llenas de turistas asomados por el techo abatible, con sus cámaras y móviles, alrededor de una familia de leones, de manera que es difícil hacer una foto sin que se les vea, da la impresión de encontrarse más en un zoo o parque temático.

 

Kenia (24 julio-11 agosto 2005) 321

Sin embargo, hay mucho más, destacando los paisajes diversos, contrastes de valles y frías montañas, vegetación o sabana, con atardeceres que te dejan sin habla. Pero, sobre todo, su gente. Son personas sencillas, muy afables y hospitalarias. Si además haces el esfuerzo de aprender unas palabras en swahili, su lengua original y cooficial junto al inglés, les llenará de orgullo y te les ganarás para siempre. Como ejemplo, la recepción de uno de los hoteles en los que me alojé, quedó en silencio, y luego rompió en un aplauso cuando pedí las llaves de la habitación en ese idioma.

Aunque la oferta hotelera ha mejorado mucho en los últimos años, para alojarse en Nairobi, punto de partida de todos los safaris, me sigo quedando con el Hotel Stanley,  de cinco estrellas, fundado en 1902, y por el que han pasado en su dilatada historia escritores, aventureros y personajes famosos y curiosos, y aún conserva la autenticidad del pasado sin renunciar a la modernidad. Todo un clásico con un aroma de otro tiempo.

Respecto a la comida y resto de alojamientos, en todos los parques existen lodges, complejos hoteleros en forma de cabañas adaptados al entorno, de calidad y precio similar, con comida tipo buffet internacional. Recomiendo la sensación de dormir escuchando toda clase de sonidos de la fauna que te rodea, o la de ir a la cabaña comedor acompañados por un guía, ya de noche, contemplando pequeños ojos brillantes que te observan desde la oscuridad… Puedes degustar, eso sí, carne de impala, una gacela, o cocodrilo hasta hartarte en el famoso y turístico restaurante Carnivore de Nairobi.

 

viaje a Kenya 15-19 febrero 2007 059

 

Como en todos los países, si quieres conocer las dos caras, tienes que bajarte del coche y hablar con la gente local. Así lo hice en otras de mis visitas, perfeccionado mi swahili y degustando, con la mano como es costumbre, el ugali, una masa blanca espesa hecha de harina de maíz o mandioca, bañada en salsa de carne o pescado, tan habitual allí como nuestro pan, mojado por una cerveza Tusker bien caliente, como marca la tradición africana. Y aquello no fue lo peor al viajar como cooperante, pero esa es otra historia…

 

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José Luis Molinero

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