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13:41h. Domingo, 22 de Octubre de 2017

LA HISTORIA DE AMOR DE EMMANUEL MACRON

Un presidente chic de mente abierta

Hoy me viene muy bien el título de nuestra revista, porque hay que tener la mente muy abierta para comprender determinadas formas de proceder en la vida...

Y en este caso concreto al que me voy a referir, hay que añadirle el “Chic” de lo francés.

A decir verdad, no me sorprendió que Emmanuel Macron ganara las elecciones en nuestro vecino país. Al margen por supuesto de la cuestión política, a la que no voy a referirme, me ha encantado este resultado electoral.

En la mayoría de países, este hombre sería rechazado para semejante puesto precisamente por no ser “políticamente correcto”. No hay más que ver lo que ocurre en EEUU, país “libre” donde los haya, y entrecomillo libre porque me cuesta entender su forma de libertad. La gente es libre para comprar armas del mismo modo que compran zapatos o comida, y a nadie le asusta. Sin embargo, se le descubre un “affair” de índole sexual a un político y se acabó su carrera. En la mente de todos está el caso Levinsky.

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Incluso en nuestro país, este tipo de cosas están mal vistas. Ningún partido político, permite llegar al puesto máximo, a un candidato que no tenga su vida personal organizada tal y como rigen las normas sociales, aunque luego pueda ser un inepto o incluso peor, un delincuente. Es muy curioso, porque esto último lo perdonamos e incluso lo olvidamos con facilidad. Pero una historia de cama… Eso sí que no, de ninguna manera.

La historia de amor del nuevo y flamante presidente francés, Emmanuel Macron y su esposa Brigitte Trogneux, violaría las normas sociales de algunos países. Un estudiante adolescente que se enamora de su profesora de secundaria, promete casarse con ella y con el tiempo lo hace.

Pensemos en un chaval de diecisiete años, enamorado de su profesora veinticinco años mayor que él, es decir, la profesora tendría en aquel momento cuarenta y dos, y por supuesto, hijos de la misma edad o incluso mayores. Esto es algo impensable, increíble, inconcebible, inviable y, por ende, indecente e imperdonable… Cómo este hombre se ha enamorado de esta mujer, y peor aún, cómo esta mujer, seguramente para muchos, pérfida y perversa ha corrompido la cándida mente de este chaval…

Y la cosa no quedó ahí, esta pareja esperó a que él terminara su carrera y finalmente se casaron, dejando ella a su pareja anterior y padre de sus hijos. Como digo, esta sería una relación que habría que esconder en muchos países, incluso en el nuestro.z21698097IH [640x480]

A ella se la calificaría con esa fea palabra que no voy a escribir aquí, y todo ese amor se vería envuelto en un halo de sordidez y fealdad que lo más probable es que fuera minando a la pareja.

Cómo me fastidia esa doble moral, en la que, sin embargo admitimos sin escandalizarnos, que el hombre le lleve veinticinco años a la mujer. Es más, en estas ocasiones se admira a esos hombres, a sabiendas de que casi nunca se trata de amor.

Por eso siento una especial admiración por Macron, un hombre que se ha enamorado profundamente y ha luchado por ese amor sin importarle los convencionalismos. Me he parado a pensar en lo que somos capaces de hacer por amor, pero también en esos hombres valientes que aman y respetan a sus mujeres por lo que son, que no por cómo son.

Por otra parte, he sentido una secreta envidia de los franceses, que saben pasar por alto las cuestiones de cama como nadie. No les importa realmente lo que sus mandatarios hagan con su vida privada. Ellos para los temas de cama, siempre han tenido la mente abierta y han sabido abandonarse al amor y a la pasión sin pena ni culpa, incluso en brazos de una mujer madura… Esto claro, forma parte del “Chic” de lo francés.   

La revista no se hace responsable de la opinión de sus autores.

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Mencía Yano

http://www.menciayano.com