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14:07h. Lunes, 19 de Noviembre de 2018

Que se extienda sin límites

Siente... (Leer más)

Ahora sí… Estás en ese momento. Algo que no esperabas, se interpone de repente, entre tú y tu objetivo idealizado de felicidad. 

 

Un suceso que parece apartarte de la tranquilidad presente, una persona que podría hacer peligrar tu intento de estar en Paz, un recuerdo doloroso del pasado que llama a tu puerta… o una ola de ansiedad que se alza amenazante anticipando un posible peligro futuro que parece incontrolable.

 Tú conoces bien el sonido desafiante de esa tela rasgándose que comienza a desvelar el miedo oculto que, tras ella, secretamente habitaba... Sea lo que sea, está sucediendo.

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Puedo reaccionar como siempre, tratando de defenderme, buscando argumentos que intenten explicar lo que está sucediendo: “esto es malo, bueno, ojalá que no se acabe, no debería estar pasando, es culpable, soy culpable…”

O puedo abandonar el intento de controlar, mediante ilusorias explicaciones, la energía pura y desbordante que se está  manifestando en mí en este momento, pidiéndome permiso para presentarse tal cual es, no como yo la defino.

Detente… deja de correr.

Siente esa tristeza.

Siente el miedo, la inseguridad, la rabia, el dolor.

meditación-guiada

Hazte Presente, dejando de creer en ninguno de los limitantes juicios que intentan alejarte de la experiencia pura y real, sin filtros, del acontecimiento que estás viviendo.

La vida está llamándote. No huyas de ti. Quédate.

Escucha…

Deja de ponerle un nombre a lo que está sucediendo.

La imagen de lo que te estás contando está ahí.

La narración que pretende explicarlo está ahí.

Déjalo estar, pero hazte un favor: Ahora. Échate a un lado.

Permanece en la quietud de quien sabe escuchar… y siente.

Tan sólo siente.

Meditación-yo-soy

En este momento, deja de viajar a ningún otro sitio y observa tu cuerpo. Siente donde se encuentra con más presencia toda esa energía de la emoción. En tu vientre, tu pecho, la cabeza…

Quédate justo ahí… no temas la tormenta.

Ahora que has localizado donde se manifiesta con más intensidad, quédate ahí. Habítala.

Siente.

Acompáñala desde una atención consciente y calmada de tu respiración.

Siente el fuego de la vida ardiendo en las entrañas, o quizás es el gélido frío de un vacío incomprendido, el vértigo de la caída al abismo de la desesperación, la contracción que produce en ti el descontrol de lo inexplicable…

Siente, y deja a esa energía salvaje que se exprese en ti, desnuda y sin censura.

Mantente a su lado, el tiempo que necesite ser escuchada.

Respira. Abraza lo que estás sintiendo.

Es tu niña, tu niño que está pidiendo tu atención.

Beautiful woman stretching during meditation on the beach

Deja que el llanto os acompañe si, así ha de brotar, no retengas la vida que hay en ti, Ahora, contraída en esa parte de tu cuerpo.

Siente. Deja que esa Vida se extienda.

Que se extienda sin límites.

No hay nada más real, importante y poderoso, en este momento, que la profunda intimidad con la que escucho a mi niña, a mi niño. Nada más que hacer que se escape de este abrazo.

Respira, siente… quédate Aquí, sin asirte al tiempo.

 Así hasta que, quizás, aparezca el susurro de tu corazón agradeciendo tu escucha, agradeciendo tu atención… agradeciendo tu Amor.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

Sem Shining

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