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22:52h. Domingo, 29 de marzo de 2020

A ver cómo os cuento esto…

...lo que me ha pasado hoy, surrealista pero real, pues en estos momentos todo me parece una película de catástrofes. No todos lo leeréis completo, los que lo hagáis, hacedlo sin miedo a dejar de ser vosotros mismos. Yo no lo tengo, a pesar de que estoy siendo objetiva.

Os cuento que hoy he ido a comprar a una de esas farmacias que abren todos los días, incluso los de fiesta, durante 12 horas, que está cerca de mi casa. También he aprovechado para tirar los plásticos, cumpliendo otra de las leyes del ciudadano, reciclar. Llevaba los plásticos en una bolsa de Mercadona, y después la he llevado vacía obviamente. Me ha parado un policía y no me ha creído cuando se lo he dicho, me ha tratado de forma un tanto desagradable y se ha regodeado bastante. No importa si no me ha creído, cada uno elige su actitud. Yo he elegido la sinceridad, él ha elegido la arrogancia. Lo cuento porque creo que tenemos que tener cuidado también en esto. Los poderes que antes nos protegían pueden ser los que nos asustan ahora.

No estoy incumpliendo la ley, una ley a la que estamos acostumbrándonos todavía pues es de hace unos días, pero pido cuidado al hablar también a esos policías que ayudan a cumplir la ley, no necesitan tratarnos como a delincuentes, no lo somos, salimos cuando lo necesitamos como nos han dicho. Quizá mi ida a la farmacia no era tan urgente, lo reconozco, no me asusta decir la verdad, pero cuidado porque nadie sabe si alguien necesita caminar porque tiene que mover las piernas por una tendinitis aguda, obesidad mórbida, artritis, u otra enfermedad. Parece que ahora esas enfermedades que tanto dolor causan no existieran o no importaran, cuidado con esto también. No nos engañemos Nadie sabe si alguien necesita tomar el sol porque tiene anemia y le falta vitamina D, o un herpes, o tantas enfermedades de la piel que necesitan del sol y que pican a rabiar, y duelen.

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Pido cuidado al hablar pues hay personas confinadas en pisos sin balcones, en donde no cae ni un rayito de sol, hay gente que vive sola y está deprimida, cada día se deprime más y necesita salir a la calle, antes de caer en el llanto. Pido cuidado, porque esto se va a alargar y no sabemos hasta cuándo. O también una mujer puede ser que viva con su maltratador, físico o psicológico, y necesite salir a respirar porque en casa no puede. ¿Qué queréis, llegar a las detenciones como ocurre en China?

Para quien no lo sepa, el miedo, la depresión, la soledad, la tristeza, la claustrofobia existen, y bajan las defensas de nuestro sistema inmune, ese que tanto necesitamos tener a al cien por cien ahora. Por eso, tened cuidado al hablar a los demás, seas policía o no, eres persona, cuidado porque a mí no me hace daño que te regodees en el poder que tienes hoy, y que quizá ya no tengas mañana, soy coach y sé gestionar las emociones negativas y defenderme de las actitudes nocivas, soy experta en esto y he publicado un libro sobre ello, pero hay otras personas sensibles, que están pasando por cosas que tú ignoras,que están tristes, que sufren, que están solas, hay personas muy solas estos días. Hay niños y adolescentes que no comprenden, tú también lo fuiste alguna vez y tampoco entendiste nada. Sé que esto es una emergencia pero hay ciertas cosas que siguen importando y más que nunca, la educación, la empatía, etc.

Entendemos la nueva ley, y la mayoría la respetamos y solo salimos a algo, como nos han dicho, así que pido cuidado a los únicos que ahora tiene libertad para salir a la calle, los demás no somos delincuentes, ni tenemos la culpa de esto, ni somos los que hemos dado tarde el estado de alarma, ni los que no hacíamos pruebas en aeropuertos a los que regresaban de Italia, ni los que nos hemos tomado a la ligera esto del virus cuando en Italia ya estaban sufríéndolo. Ten cuidado, si eres policía, o tienes cualquier empleo que te permite estar en la calle. Hay un virus matando personas, pero también mata la depresión, la soledad, y hoy he sido yo a quien has hablado desde tu arrogancia, pero mañana puede ser alguien que se siente muy mal con todo esto, y no sabrá sacar lo positivo de lo que tú le has dicho de esa forma tan desagradable. Y es ahora, en estado de alerta cuando más nos necesitamos unos a los otros, y cuanto mayor respeto debemos darnos.

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Además de esto, este policía se ha acercado mucho a mí, demasiado para la situación que estamos viviendo. Cuidado con esto también, te pido, porque aunque tú lleves mascarilla para no infectarme, yo no la llevo para no infectarte a ti. Y no la llevo porque no hay, porque no puedo comprarlas por más de cien euros. Cuidado, no te acerques a nadie aunque seas policía y tengas miedo, como todos, y necesites expresar tu actitud para olvidar el miedo que tú también tienes a todo esto. Esta situación es nueva para todos y lamentablemente creo que en las redes leeremos muchas situaciones parecidas en los próximos días, y cada vez aguantaremos peor esta situación. Por eso te pido, policía, y a todos tus compañeros, que no os olvidéis tampoco la empatía en casa, es tan importante como la mascarilla y los guantes. Sé que a veces hay listos que salen a la calle sin pensar en los demás, pero tú no sabes nada de lo que está pasando en sus vidas. Sí, son listos, me incluyo entre ellos, todos somos listos y compramos en la farmacia algo que no es urgente. Sí, somos personas, nos equivocamos, tenemos miedo igual que tú que eres policía. Seguimos pagando impuestos, recuérdalo, de ahí sale tu sueldo y el de tus compañeros, seguimos pagando para que nos protejáis, y debéis hacerlo, pero cuidado, habladnos como a personas que somos, sin regodearos, sin arrogancias, sin desprecio, sin burla. El virus es el enemigo público número uno, no nosotros.

Es fácil cumplir la ley diciendo que alguien vuelva a su casa, sin interrogatorios innecesarios, sin risas, sin burla, sin ponerle motes a nadie. Y si te encuentras a alguien que de verdad se ha saltado la ley, intenta averiguar la situación en la que está y cómo se siente, antes de llegar al insulto o a la burla, pues esa persona sigue siendo un ciudadano. Y si esa persona se ha dejado el respeto en casa, no te lo dejes tú también, porque además del miedo que todos tenemos al virus, no queremos tenerte miedo también a ti. Nada, ni siquiera un virus asesino al que nadie parece saber como erradicar, debe hacernos olvidar que somos ciudadanos. No nos parezcamos al virus que no se pregunta a quién ataca. No ataquéis, sed personas.

Esta es mi forma de contar lo que me ha ocurrido hoy, sacando alguna conclusión positiva de ello, sin juzgar, pidiendo en lugar de acusando como me han hecho a mí. No me lo tomo de forma personal, pero otros quizá sí lo hagan. Y yo tengo medios para contar esto y que mucha gente lo lea, dirijo una revista, pero otros no tienen voz. Y de verdad, entre buenas personas, un comportamiento como este, no se entiende. Algunos me pondréis a parir por decir esto, lo sé, como cuando lo hacéis por otras muchas cosas que digo, pero es que algunos nunca os paráis a pensar en los demás, y lo lamento. Opinad por favor también los que sentís que esto se está yendo de las manos, por favor. Necesitamos más que nunca tratar y ser tratados como personas. El respeto es más necesario que nunca en estos momentos. No lo olvidéis.

Posdata: No le pongas una multa al tipo que sale vestido de dinosaurio, porque además de que no te va a pegar el virus gracias al disfraz, es un ciudadano, tiene miedo igual que tú, intenta adaptarse a la ley como mejor puede o sabe, y además, nos está alegrando la cuarentena a todos.

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Mar Cantero Sánchez

Directora de Cé Chic para mentes abiertas

www.marcantero.com