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14:58h. domingo, 25 de octubre de 2020

¿Tienen parte de responsabilidad las mujeres que lo permiten?

¿Por qué van los hombres de prostitutas?

Lo de ir de prostitutas es algo que, a mí, como mujer, me resulta difícil de entender. 

En el pasado, cuando los matrimonios eran concertados y el romanticismo brillaba por su ausencia todavía podía, si no, comprenderlo, al menos admitirlo, pero en la actualidad con la libertad sexual que disfrutamos y teniendo en cuenta que, quienes se casan, se supone lo hacen por amor, me resulta incomprensible.

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Me reúno con un grupo de voluntarios y les planteo esta pregunta.

¿Qué empuja a un hombre a refugiarse en el abrazo comprado de una prostituta? 

 

Me responden algunos voluntarios con sorna:

-Lo de tener que conquistar a una mujer para llevarla a la cama y tener sexo es muy cansado.

-Las mujeres acceden al sexo para atrapar al hombre y ellos atrapan a las mujeres para poder tener sexo, dice otro.

-Entonces, lo del romanticismo es un cuento chino inventado para contentar a las mujeres, comento desalentada.

-Algo así, me reconocen.

-Pero, protesto, el noventa por ciento de las prostitutas lo son porque no pueden ganarse la vida de mejor manera.  Dicen incluso que un alto porcentaje de ellas son lesbianas.

-Morbo añadido, me contesta uno.

-Otro porcentaje de prostitutas son esclavas sexuales.  Mujeres a quienes se ha engañado en sus países de origen y que, si pudieran, matarían a quienes las violan sin cesar.

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-¿Cómo se puede concebir que hombres sensibles y combatientes por la igualdad, acudan a un prostíbulo?, pregunto sobrepasada.

-El instinto del hombre es bestial.

-A esos hombres les han educado madres cariñosas, argumento, y ellos a su vez adoran a esas madres y a sus hermanas.  Se supone que deberían estar en contra de la trata de seres humanos.

-El sexo es un instinto primario descolgado de la razón.

-Las prostitutas nunca van a dar ni amor ni ninguna emoción que no sea pagada.

-No te calientes los cascos, alegan, el hombre es un depredador, y las prostitutas una caza fácil. 

-La prostitutas son un mal necesario para controlar los instintos del hombre, añade otro.

-Ir de prostitutas mola entre los hombres.   No está mal visto.  Antes era una tradición llevar de prostitutas a un chaval que, por timidez, no se hubiera atrevido a tener sexo con una igual.  Hoy ya no es necesario.  Los chavales desde el cole tienen sexo con sus compañeras.

Me escandalizo visiblemente y entonces otro aporta lo siguiente.

-Es de machotes ir de prostitutas.

-Bajo ese proceder, discuto, se oculta la cobardía, la violencia y la incapacidad de relacionarse con iguales.

-Lo que tu digas, pero mientras el mundo siga siendo mundo, los hombres iremos de prostitutas.

 

Fin de la reunión.

 

Cristina Martínez Martín

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