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06:34h. Miércoles, 21 de agosto de 2019

NAVEGAMOS SIN RUMBO NI RELOJ PARA SACIAR NUESTRA CURIOSIDAD SOCIAL

Redes, sí, pero... ¿sociales?

A veces, las redes sociales nos hacen olvidar que estamos vivos. Sumidos en un optimismo desaforado, —alimentado por el pulgar alzado, que alberga tósigo entre sus finos vasos sanguíneos—, navegamos sin rumbo ni reloj para saciar nuestra curiosidad social; o más bien, para aniquilar el tiempo. 

Y es que parece que disponemos de tanto, que la arena nunca dejará de caer. Creemos que somos inmortales cuando malgastamos el tiempo, ya que de lo contrario, no cometeríamos ese pecado capital. En los muros de las redes sociales, deslizando el dedo para combatir el hastío, atravesando decenas de fugaces fotogramas tomados con sumo esmero, nos hallamos nosotros, profundamente hipnotizados por los píxeles y los caracteres.

Recibir aprobación por parte de los semejantes es agradable; parece que estás haciendo las cosas bien, aunque solo sea a causa de una fotografía tomada en las vacaciones que tanto esfuerzo te ha costado alcanzar. Alimentamos el ego en silencio, sin percibirlo y sin descanso. Seguidores, "me gustas", fotografías casi perfectas, "amigos", memes... Pasamos horas atrapados en un universo intangible por puro entretenimiento que no nos va a enriquecer de ninguna manera. Bajo la máxima de "cuantos más seguidores tengas, más popular serás y más dinero podrás ganar", tenemos carta blanca para destruir nuestro valioso tiempo.

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Pese a que la gran mayoría de adultos no persiga la fama ni el dinero con las redes sociales, estas pueden resultar una trampa, una red que te atrapa y te suelta momentáneamente por medio de unos hilos tensos y cortos. En tensión vivimos por ellas. ¿Tendré nuevas notificaciones? ¿Me ha seguido alguien en Instagram? ¿Soy, con toda certeza, más popular? No tiene importancia. Lo que de verdad posee valor, está muy lejos del teléfono móvil. No convirtamos un pasatiempo en un matatiempo. Las redes sociales pueden convertirse en una dulce y lenta sentencia de muerte.

Evidentemente, se puede hacer un uso correcto de ellas. En la era de la tecnología, desenvolverse con soltura en las redes sociales es vital a nivel profesional. Las empresas buscan trabajadores que estén al día con las nuevas tecnologías. Las redes sociales pueden ser de gran ayuda para hacer contactos, conseguir trabajo, estar al tanto de información de última hora... Lo que es contraproducente es pasar la mayor parte del tiempo conectado o pensando en hacerlo; esto puede derivar en una adicción o simplemente, en perder nuestro valioso tiempo.

La revista no se hace responsable de la opinión de sus autores.

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Héctor Martínez González

Autor de "Una mujer en mis sueños".