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14:43h. Lunes, 19 de Noviembre de 2018

Ligar con el teléfono móvil

Una aplicación para encontrar pareja (Leer más)

Una aplicación para teléfono móvil; acariciar en dirección este la pantalla una vez, o dos, las que tú quieras. Deslizar a la derecha nunca ha sido tan rentable. Con tu dedo índice puedes elegir a uno o infinidad de sujetos —probablemente la segunda opción, pues aumenta tus probabilidades de éxito—. Tinder se ha hecho con el mercado dentro de las aplicaciones para ligar o encontrar pareja. 

Una vez entras en juego, con tu foto de perfil y si gustas el mismo cargado de nimios detalles, estás preparado para la acción. No hay que pensar demasiado, tú sólo coloca cualquier dedo de tu mano sobre la pantalla de tu celular y comienza a deslizarlo a la derecha o la izquierda.

Coincidirás con personas que casualmente también han desplazado tu fotografía hacia la derecha, entonces puedes empezar la conversación. ¿O no? Algunos parecen haber deslizado por error, ya que al intentar iniciar una conversación, su silencio es mayor al que impera en los lugares más recónditos del universo. ¿Quiere decir este mutismo que te han mentido virtualmente? La respuesta es sí, tú ilusión por conocer a la persona que se esconde tras la fotografía que te agradaba, a la papelera de reciclaje. Hay gente que te responde y después desaparece, lo que denota más personas en la ecuación, nuevos matches a la vista. Si hablaban contigo media hora al día el miércoles y el viernes no responden a tus mensajes, puedes temerte lo peor, has sido reemplazado por alguien más atractivo, interesante o musculado.

 

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El Ghosting es un término muy arraigado en el mundo de las aplicaciones para encontrar pareja. De buenas a primeras, sin motivo aparente, una persona puede desaparecer para siempre de tu vida. Estamos a un click de que nos eliminen por completo, somos un nombre y una foto fácilmente reemplazable, es una cuestión de estadística. Algunas personas, sin escrúpulos, emplean esta éticamente dudosa maniobra de evasión. ¿Qué ocurre si hemos compartido nuestro tiempo durante más de una semana, aunque sólo sea a través de una conversación? A veces, el ser humano puede ser frío como el hielo, renegando de la empatía y amparándose en un egoísmo aparentemente justificado.

Pero… ¿Qué pinta el amor en todo esto? La reina de las emociones, una virtud que se nos ha entregado para disfrutar al máximo en esta vida, para crear una y ser padres, para entregarnos en cuerpo y alma a la persona que comparte su tiempo con nosotros. Ahora bien, ¿podemos encontrar el amor en este tipo de aplicaciones? Estadísticamente sí, pero si nos ceñimos a la realidad… Difícilmente. Este tipo de programas han triunfado para saciar nuestro más útil instinto: la necesidad de procrear para que perdure la especie, a excepción de que impedimos que se produzca la descendencia con un simple pedazo de goma. La inteligencia y los medios que derivan de ella han hecho que el amor quede en un segundo plano, primando el placer momentáneo que puedes alcanzar en una noche llegando hasta el final con una persona de estas aplicaciones. El sexo sin amor puede convertirse en vicio, una adicción que pese a no atraparnos en sus redes no va a satisfacer ninguna de nuestras necesidades vitales. El acto en sí, a las pocas horas, pasa a convertirse en un reciente recuerdo en nuestra mente, algo intangible y banal que convive con las imágenes de nuestra primera comunión o el primer beso. En esta vorágine de fotografías, las de contenido sexual tienen un cariz de lascivia.

 

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No es esta una crítica a la conducta de los jóvenes que buscan únicamente diversión temporal, de usar y tirar, sino una reflexión acerca de las intenciones y resultados que se hallan tras estas aplicaciones para móvil. Cada cual es responsable de sus actos y sabe lo que busca, no es delito ni falto de moral el sexo si hay mutuo acuerdo, solamente recalcar en qué lugar ha quedado el amor; es como si fuese una utopía, un concepto abstracto y perfecto que se extinguió hace algunos años. Estas aplicaciones no hacen más que enterrarlo, demostrándonos que el sexo prevalece sobre el amor. Es más fácil encontrarlo, rápido y además satisfactorio.

 

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Héctor Martínez González