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07:46h. Miércoles, 21 de agosto de 2019

LA VOCACIÓN DE SERVICIO A LOS DEMÁS

Florence Nightingale y la grandeza de una profesión

Florence Nightingale nació el 12 de mayo de 1820 en Florencia —de ahí su nombre de pila—, que en esa época era la capital del gran estado de Toscana, en el seno de una familia inglesa y adinerada; al poco, regresaron a Inglaterra. 

Florence Nightingale by Sir George Scharf pencil, 28 December 1857
NPG 1784 © National Portrait Gallery, London, con licencia CC
Florence Nightingale by Sir George Scharf pencil, 28 December 1857 NPG 1784 © National Portrait Gallery, London, con licencia CC

Florence pronto tuvo la necesidad de hacer algo más que aquello que le imponía la sociedad victoriana, solo por el mero hecho de ser mujer. Ella era muy religiosa y el gusto que descubrió por el cuidado a los demás lo vivió como una especie de revelación. Desde muy joven tuvo el interés por la enfermería y se formó para serlo, pero en aquella época no estaba bien visto que las mujeres de su clase se dedicaran a cuidar enfermos. Florence era una mujer culta y sofisticada y estaba destinada a casarse, algo que ella no deseaba, así que desde 1837 visitó un gran número de hospitales, recopiló datos y aprendió mucho sobre la profesión de enfermera, la asistencia sanitaria y los sistemas hospitalarios. Su familia se opuso, sobre todo su hermana y su madre, dado que por esos años la labor de enfermera, o más bien de cuidadora, estaba ligada a las mujeres de clases bajas dado que se atendían a personas de baja situación socioeconómica y condiciones higiénicas no siempre favorables.

Viajó por varios países, Egipto, Grecia y Alemania, siendo en este último país donde se instruyó como enfermera en el Hospital/Escuela Theodor Fliedner; allí recibió cuatro meses de formación médica que constituyeron la base para su posterior desarrollo en la materia. Ya no hubo más vuelta atrás.

En 1853 regresó a Inglaterra y se puso al frente del «Establecimiento para Damas Enfermas» que atendía a mujeres sin techo. En esa época la enfermería no estaba regulada de ninguna forma por lo que, para llegar a serlo, la enfermera no recibía formación académica, solo se le enseñaba ciertas habilidades, tareas y cuidados. Sería este uno de los puntos de partida para que Nightingale fuera la pionera de la enfermería moderna, porque la convirtió en un oficio con obligada formación y conocimientos sanitarios avanzados; es decir, consideró que las enfermeras en su instrucción como tal debían recibir formación académica y obtener un diverso cuerpo de conocimientos teóricos y no sólo prácticos. Entre otras materias hizo necesario el estudio de matemáticas y ciencias. Empezó a considerar que el cuidado abarcaba todas las materias que se relacionaran con el día a día de la vida de una persona: acceso a agua potable, canalización de residuos, alimentación adecuada, buenas comunicaciones, buen acceso de edificios…

Pronto estalla la Guerra de Crimea (1853-1856), conflicto que enfrentó al Imperio ruso contra la alianza formada por Reino Unido, Francia, el Imperio otomano y el Reino de Piamonte y Cerdeña. El miedo al expansionismo ruso y la posible desaparición del Imperio otomano desató un violento conflicto en la península de Crimea. En 1854, Florence, como responsable de un grupo de 38 enfermeras, fue enviada al campo de batalla para atender a los heridos. Fue la primera vez que el ejército británico envió mujeres a un conflicto bélico. Llegó a Estambul con un grupo de enfermeras bajo su supervisión a las que se les asignó el hospital militar de Scutari con la intención de servir de apoyo al personal sanitario que allí trabajaba. Aquí se produce el punto de inflexión en la carrera de esta pionera.

Las malas condiciones higiénico-sanitarias en las que subsistían los soldados heridos eran determinantes para causar mayor número de bajas: la falta de higiene, falta de medios y cuidados médicos adecuados y la falta de atención adecuada aumentaban la proliferación de enfermedades infecciosas e infecciones en las lesiones que empeoraban la salud de los heridos, contribuyendo a una lenta recuperación y a una tasa de mortalidad insostenible. Quien no moría en el frente lo hacía en los hospitales. Ante esta desastrosa situación, la determinación de Florence Nightingale tuvo un protagonismo indiscutible: en 1855 para disminuir las muertes —aunque durante los primeros meses estas se mantuvieron en las mismas cifras— consiguió que se pusieran en práctica medidas higiénicas generalizadas y se proporcionara material quirúrgico adecuado.unnamed (2)

The Mission of Mercy: Florence Nightingale receiving the Wounded at Scutari by Jerry Barrett, oil on canvas, 1857. NPG 6202 © National Portrait Gallery, London, con licencia CC

Cuidaba a los enfermos durante el día y la noche. Por la noche, siempre se dejaba ver atendiendo a los enfermos y revisando su situación acompañada de un pequeño farolillo turco, una lámpara de aceite, y fue por ello por lo que comenzaron a llamarla «La Dama de la Lámpara» y es así como se la sigue conociendo. Su labor y el de las enfermeras a su cargo fue impresionante: atendieron a más de 5.000 enfermos y heridos, llevó a cabo su programa de higiene y limpieza, recopiló datos estadísticos de su gestión en el hospital militar y presentó los resultados a las autoridades. Con ello demostró cómo se modificaban los resultados —mejora y recuperación de enfermos y heridos— con la aplicación de los cuidados por ella planteados. En base a estos estudios planteó los mejores cuidados de enfermería precisos para obtener unos mejores resultados de supervivencia y recuperación. Publicó a partir de 1858 varios informes que revolucionarían los modos de uso de los gráficos y su finalidad; entre ellos podemos encontrar su Informe para la comisión real o Apuntes sobre los motivos que afectan a la sanidad del ejército británico. Demostró que la mayor parte de las muertes entre los soldados se debían a infecciones y complicaciones de las mismas y no tanto a las heridas recibidas en el campo de batalla. Es lo que se conoce como «Diagrama Nightingale» o «Diagrama de Área Polar», una auténtica revolución en el cuidado enfermero, sin duda alguna. Salvó muchísimas vidas con ello. Gracias a sus estudios, Florence fue la primera mujer nombrada miembro de la Royal Statistical Society y también formó parte de la American Statistical Association.

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Florence Nightingale (en el medio) en 1886 con sus alumnas de enfermería del hospital de Saint Thomas.

A su regreso de Crimea se la recibió como una auténtica heroína. En 1860 abriría su propia escuela de enfermería, la Escuela de Entrenamiento y Hogar Nightingale para Enfermeras en el Hospital de St. Thomas, con el apoyo de la Reina Victoria. Fue una escuela laica, la primera desvinculada del ámbito eclesiástico, consiguiendo que para el desempeño de la profesión enfermera fuera obligatoria una formación reglada, académica y científica. Un año antes Florence había escrito un pequeño pero importante manual titulado Notas sobre enfermería: lo que es y lo que no es, punto de apoyo para la posterior creación de la academia y con una asombrosa utilidad a largo plazo, ya que todavía hoy en día continúa sirviendo como referencia teórica en el mundo de la enfermería.

 

Florence dedicó toda su vida a la formación de enfermeras y a crear un cuerpo de conocimientos formales. Su reputación se extendió pronto, sus alumnas eran referentes en la profesión por lo que se pidió a las enfermeras de Nightingale que comenzaran nuevas escuelas en todo el mundo, incluidas Australia, América y África. La enfermería moderna empezaba a ser aceptada y respetada en el mundo.

Pasó gran parte de su vida enferma, ahora se cree que debido a una brucelosis. Se reunió con la reina Victoria en muchas ocasiones e intercambió correspondencia durante más de treinta años con ella. Florence recibió la Royal Red Cross en 1883. Luego, en 1907, fue la primera mujer en recibir la Orden del Mérito, la más alta decoración civil de Gran Bretaña.

Florence murió a los 90 años, el 13 de agosto de 1910, y fue enterrada junto a las tumbas de otros miembros de su familia en East Wellow, en Hampshire.

Florence Nightingale fue la primera enfermera que estableció una formación reglada para las enfermeras, aplicando las diversas ciencias y conocimientos en el fundamento del cuidado, profesionalizándolos, creando el germen de lo que hoy es la Ciencia del Cuidado en la que se basa la Enfermería actual. Debió de ser una mujer con un carácter interesante dada la gran cantidad de logros que se le atribuyen, más aún cuanto en esos años, en pleno apogeo de la sociedad victoriana, la vida de las mujeres estaba bastante limitada social y académicamente. El día de su nacimiento, el 12 de mayo, es la que se adoptó como fecha para conmemorar el Día Internacional de las Enfermeras. Las enfermeras somos hoy día una de las profesiones más respetadas en el mundo gracias, en gran parte, al trabajo y dedicación de Florence Nightingale.

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Lola Montalvo

http://www.lolamontalvo.es

http://www.lolamontalvoescritora.es

 

Para saber más:

  • «Florence Nightingale biography». Florence Nightingale Museum. Página web. Disponible en:

https://www.florence-nightingale.co.uk/resources/biography/?v=04c19fa1e772